Presión en le fútbol base
La presión en el fútbol base: cuando el juego deja de ser un juego
El fútbol base debería ser, ante todo, un espacio de aprendizaje, disfrute y crecimiento personal. Sin embargo, en demasiadas ocasiones, los pequeños jugadores se ven sometidos a una presión externa que distorsiona el verdadero sentido del deporte y termina afectando negativamente a su bienestar emocional y a su desarrollo.
¿De dónde viene la presión?
La presión en el fútbol base no nace de los niños. Aparece desde el entorno que los rodea:
Familias que proyectan expectativas desmedidas, exigiendo resultados, goles o titularidades.
Entrenadores que priorizan el ganar por encima de la formación y el proceso.
Entornos competitivos donde el error se castiga y no se entiende como parte del aprendizaje.
Comparaciones constantes con otros compañeros o con ideales irreales de éxito.
Todo esto genera en el niño la sensación de que debe cumplir, agradar y demostrar, en lugar de disfrutar y aprender.
Consecuencias en los pequeños jugadores
La presión externa tiene efectos claros y preocupantes:
Ansiedad y miedo al error, que bloquean la creatividad y la toma de decisiones.
Pérdida de la motivación, el niño deja de disfrutar del fútbol.
Baja autoestima, especialmente cuando siente que nunca es suficiente.
Abandono deportivo temprano, uno de los grandes problemas del deporte base.
Confusión emocional, al asociar el deporte con estrés y frustración en lugar de diversión.
Muchos niños terminan jugando para no fallar, en lugar de jugar para expresarse.
El rol de los adultos: acompañar, no presionar
En el fútbol base, los adultos somos los verdaderos responsables del entorno. Padres, madres, entrenadores y clubes debemos preguntarnos qué estamos fomentando:
¿Queremos formar futbolistas o personas?
¿Valoramos más el resultado o el esfuerzo?
¿Permitimos que el niño se equivoque y aprenda?
Acompañar significa apoyar, animar y comprender. Significa aceptar los errores, valorar la actitud y recordar que el proceso es más importante que el marcador.
Recuperar la esencia del fútbol base
El fútbol base debe volver a ser un espacio seguro, donde los niños puedan:
Jugar sin miedo.
Aprender a su ritmo.
Disfrutar del deporte.
Crecer en valores como el respeto, el compañerismo y la superación.
Reducir la presión no significa eliminar la competitividad, sino ponerla en su lugar, adaptada a la edad y al momento evolutivo de cada jugador.
Conclusión
La presión externa en el fútbol base no forma campeones, forma niños inseguros. El verdadero éxito no está en ganar hoy, sino en conseguir que los niños sigan amando el fútbol mañana. Cuidar su ilusión es responsabilidad de todos.
“Cuando un niño juega con miedo a fallar, el fútbol deja de cumplir su función.”
Os adjunto una entrevista sobre la presión en el fútbol base que me realizó la pasada semana Jordi Castelló, periodista y entrenador de fútbol, para un reportaje que se publicara próximamente.
- -¿Los niños suelen tener presión al jugar en un equipo de fútbol?
– Como en todos los deportes, la presión existe a todos los niveles competitivos aunque no la veamos muchas veces.
A estas edades existen dos grupos de niños; aquellos que solo quieren hacer deporte y pasárselo bien con sus amigos, y otro grupo de niños que tienen responsabilidades mayores en el equipo impuestas por parte de sus padres. Son los niños que solemos ver en los partidos de fútbol muy nerviosos y con ganas de irse del campo. Los padres sin darse cuenta fijan en ellos expectativas muy elevadas, le responsabilizan de un legado que no es el suyo y ahí entra en juego lo que llamamos ‘miedo a fallar’, a no decepcionar a sus padres.
2.- ¿Cómo se debe enfocar el fútbol hacia los niños para aliviar esa presión, si es que la hay?
– Mediante la diversión y la cohesión. En los más pequeños, los entrenadores ejercen un papel muy importante. Son modelos a seguir, cuya función es la de educar en valores deportivos haciendo que los mas pequeños disfruten aprendiendo.
Creando un ambiente deportivo sano con valores positivos la presión en casi inexistente.
- -¿Cómo deben de comportarse los padres para no presionar a sus hijos?
– Lo más importante es teniendo en cuenta en todo momento que ellos no son su hijo y que por tanto, tienen que dejar que decida, ya que, tener talento no le obliga a nada. Así como las directrices forman parte del entrenador, los padres tiene la función de dar apoyo y motivar en todo momento. Además deben de controlar las emociones para no trasmitir presión, gritos o palabras malsonantes. En conclusión, siendo respetuoso en todo momento.
- – ¿Qué hay que hacer cuando se ve que un entrenador/familiar presiona en exceso a un niño?
– Realizar una reunión informativa en la que se le planteen los problemas que esa presión esta ocasionando o puede ocasionar en su hijo, así como proponer un plan de actuación para promover los buenos comportamientos que se esperan en la escuela por parte de los padres.
- – ¿Cómo debe de mostrarse un entrenador ante los niños para que le tengan respeto y a su vez sea un elemento importante en su formación deportiva y personal?
– Un buen entrenador tiene que dejar claro desde el principio cuales son las normas de la escuela, lo que le caracteriza a él como entrenador y lo que pretende conseguir con el equipo. Una vez dicho esto, la actitud es fundamental que sea positiva siempre, que sea un gran motivador de sus deportistas, así como un buen comunicador. que les ofrezca confianza y lealtad así como también respeto. Y por último y más importante que cree una sinergia positiva, una cohesión entre todos los miembros del equipo.
6-¿Qué hay que decirle a un niño que se vuelve pesimista porque no juega igual de bien que sus compañeros?
– Quitarle importancia a los fallos, hacerle ver que nadie es perfecto y que en el camino del buen deportista existen los fallos y son los que nos ayudan a subir aún más arriba. Por otro lado, recordándole todos los progresos que ha conseguido hasta el momento.
- – ¿Puede una niña tener una presión añadida al jugar a fútbol?
– En edades tempranas casi no se percibe este tipo de presión ya que cualquier deporte es una diversión para todos, pero a medida que se hacen mayores, la presión es mayor por los prejuicios y estereotipos de la sociedad.
- – ¿Cuál es el mejor método para que los niños aprendan?
– A mi parecer, el mejor método es el de ‘aprender divirtiéndose’. Un buen ambiente es la clave del éxito en todos los ámbitos, es lo que provoca que los niños acaben haciendo cosas grandiosas sin saberlo o que consigan de su equipo un apoyo moral muy útil para afrontar dificultades.
- – ¿Qué hay que hacer cuando un niño no quiere jugar a fútbol pero su entorno le ‘obliga’ a ello?
– Hay que evitar este tipo de situaciones y hacerles entender a los padres que el único responsable es el niño, que no se le puede obligar a nada. No obstante, también habrá que valorar individualmente al niño, sin sus padres y preguntarle que quiere él o que pretende conseguir con el fútbol. En muchas ocasionales se llega a un equilibrio entre los padres y el niño, creando un objetivo saludable para ambos como puede ser hacer deporte excluyendo la presión de meter o no goles.
- – ¿Hay alguna diferencia a la hora de entrenar con niños y con niñas?
– En mi opinión no. La única diferencia en estas edades podría ser la resistencia, simplemente exigiéndole algo menos a nivel físico.
11.- ¿Cómo debe tomarse un niño que no sea titular, aunque luego acabe jugando?
– No se acepta muy bien. En este caso entra el juego el papel del entrenador y la cohesión que exista en el equipo
- – ¿Quién es más importante para los jugadores mentalmente hablando, los familiares o el entrenador?
– Los familiares sin duda. Ejercen una influencia mucho más fuerte que un entrenador. Las ideas que tienen los padres acaban siendo trasmitidas y inculcadas al niño, ya que éste ha estado expuesta a ellas más tiempo que a las del entrenador. Además existe un vinculo emocional muy fuerte hacia los familiares.
- – ¿También hay que enseñar valores ajenos al deporte en el fútbol base?
– No es que se deba sino que están implícitos. Como se ha demostrado hasta la actualidad, los valores que tiene el deporte son universales, sirven para otras situaciones de nuestra vida. Valores como el sacrifico, la responsabilidad, la tolerancia se extrapola a todos los ámbitos cercanos en la vida del niño. Una vez que aprendemos conceptos como la responsabilidad, nuestra mente lo aplica a las numerosas situaciones en las que es requerido.
Jordi Castelló. Periodista

